Trabajar para vivir. Vivir para trabajar. Trabajar para pagar.

De la película Tiempos modernos de Charles Chaplin (1936)
De la película Tiempos modernos de Charles Chaplin (1936)

Sistemizados desde pequeños, nos enseñan que hay que trabajar para ganar dinero con el cual poder vivir.

Cuanto mejor sea el trabajo, y más ganes, mejor podrás vivir.

Lo que no te explican, es a todo lo que has de renunciar para ello. Tiempo, voluntad, bienestar emocional y a veces hasta a tu dignidad.

Es fácil caer en la trampa de un trabajo seguro, por un sueldo cada mes. Unas vacaciones pagadas, una nómina con la cual poder comprar cosas a crédito. Pero esa situación es muy adictiva y cuesta mucho salir de ella.

Hay quien se siente a gusto y bien con su trabajo, hace realmente lo que le gusta, por lo que dedica su tiempo a aquello que realmente le llena. A todos ellos chapeau! Habéis tenido suerte.

Pero la mayoría, la gran mayoría, no hace lo que quiere, y pasa muchas horas de su vida haciendo muchísimas cosas que realmente no quiere hacer, relacionándose con gente a la que detesta, sintiéndose atrapada en un sistema al cual ya no puede renunciar, porque necesita ese sueldo de cada mes para hacer frente a todos los pagos que llegan a su cuenta bancaria, o simplemente porque se siente incapaz de vivir sin ese trabajo y ese sueldo. ¿A qué se podría dedicar?

Se vive para trabajar y se trabaja para pagar.

Se trabajan muchas horas de las cuales una buena parte no se cobran, porque son para pagar al estado. Un estado que a cambio te ofrece unos servicios, que lamentablemente tenemos la sensación que no se corresponden a nuestros esfuerzos.

Las jornadas laborales de 8 horas o más, día tras día, agotan al cuerpo y a la mente. Ya no hay tiempo ni ganas para aprender nada nuevo, para emprender nuevos retos. El gimnasio, el curso trivial al azar, o lo más probable el zapping haciendo soffing, o bien el “haz la superwoman” para mujeres trabajadoras y con descendencia, son las actividades que acompañan al día a día de las personas trabajadoras.

El tiempo libre que queda en esas escasas horas de fin de semana, se pueden emplear en todo tipo de actividades dirigidas o no, en turismo rural, en hacer los domingueros, shopping, juergas, cultura de masas y demás.

¿Dónde quedaron los sueños de juventud, las inquietudes, los ideales, las iniciativas…? Quedaron allí, en el baúl de los otros tiempos, porque éstos ya no los puedo dedicar a aquello que me interesaba.

¿Es posible trabajar sólo para poder vivir? Lo es. Es posible dedicar unos meses al año, o unos días al mes a trabajar en cosas que te reporten beneficio económico y/o intelectual.

El que consigue salir de la trampa de la seguridad del trabajo continuo y el sueldo de cada mes, descubre que hasta ahora se estaba perdiendo un montón de cosas que no podía ver.

Aprender cosas nuevas, a nivel intelectual y a nivel de cotidianidad. Aprende a arreglarse sus propias cosas, porque tiene tiempo para dedicarse a ello, probar, errar, conseguir el objetivo. Descubre que pagaba con muchas horas de su trabajo, por hacer cosas que podía llegar a hacer por sí mismo con un poco de empeño. Y eso le hace crecer, se siente capaz para muchas cosas, no sólo para lo que se le valoraba en su trabajo, o para lo que estudió. Ahora puede ofrecer su trabajo a otros en muchos campos.

Descubre que no necesita todas esas cosas superfluas que llenaban su día a día. Televisores de plasma, coches de más de 30.000 euros, sesiones de peluquería y estética, ropa de moda, y un largo etc. Se da cuenta de qué es lo que necesita realmente para vivir, y no lo que le venden que necesita para vivir y ser “feliz”.

Descubre que tiene tiempo para pensar y reflexionar sobre lo que le rodea, se siente capaz de ser crítico con muchas de las ideas que asolan el día a día de muchísimas personas.

El camino no es fácil. El cambio es radical, y se siente nadando todo el tiempo a contracorriente. Pero la recompensa quizás valga la pena.

Le criticarán, le llamaran antisocial, insolidario con el estado y con la comunidad, le tacharan de vago, de soñador, le pretenderán meter el miedo en el cuerpo porque no cobrará “jubilación”, porque nunca tendrá nada suyo.

Pero quizás consiga ser feliz, si se entiende por felicidad, la definición que hace Jorge Bucay:

“La felicidad es la certeza de que uno está en el camino que ha elegido y no se está apartando de él”

No todos llegaran a esta situación, si así fuese, el estado y la economía como hoy la conocemos no podrían funcionar. Y muchos, preferirán seguir en la masa, porque vivir en Matrix es más fácil que lo desconocido.

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Un comentario en “Trabajar para vivir. Vivir para trabajar. Trabajar para pagar.

  1. ;e interesa este tema quisas porque lo estoy viviendo y me puse a reflexionar que estoy haciendo solo vivo para trabajar o trabajo para vivir bien

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