No mires hacia otro lado si ves un perro abandonado

Esta mañana me disponía a entrar en una gran tienda de deportes de la ciudad de Lleida, cuando he visto un perro de tamaño medio, tipo labrador mezclado con otra raza, que andaba como perdido olisqueando y mirando a la gente que pasaba.

Lo he llamado y enseguida ha venido hacia mi. Parecía sano, bien cuidado, gordito, pelo brillante, cariñoso y tranquilo, pero sin dueño a la vista. Parecía tener el pelo un poco chafado alrededor del cuello, como si hubiese llevado un collar.

He entrado en la tienda y he preguntado en el mostrador de información si sabían de quién era el perro, me han contestado que hacía una hora que andaba por allí perdido o abandonado.

Como ya lo hice otra vez con otro perro que encontré, he llamado al 112, teléfono de emergencias, que también sirve para esto, y les he explicado la situación, me han dicho que avisarían a los Mossos de Escuadra y vendrían a recogerlo.

Como me daba cosa dejarlo allí fuera, ya que por el aparcamiento no paraban de pasar coches, y la carretera nacional está al lado, me he quedado con él a esperar que viniese alguien. No podía pensar en entrar a la tienda tan tranquila y al salir encontrarme al perro chafado por un coche.

La media hora que he pasado con el perro hasta que han venido a recogerlo me ha demostrado que el bicho estaba acostumbrado a la gente, que estaba bien enseñado y te podía cautivar el corazón en 5 minutos.

Al final ha venido una furgoneta de la perrera municipal de Lleida, llevaban lector de microchips y han podido comprobar que el perro lo llevaba, lo cual es un alivio, porque quiero creer que alguien lo ha perdido, que estará loco por encontrarlo y que la historia tendrá un happy end. No quiero pensar que alguien sea tan burro de abandonar a un animal con chip, aunque cosas peores se han visto, y los que han venido de la perrera me han confirmado que no es inusual.

El perro se ha montado todo contento en la furgoneta, me ha echado una mirada que yo he entendido de agradecimiento que me ha hecho saltar las lágrimas, y se lo han llevado. Sólo espero que realmente lo devuelvan a su hogar o le encuentren uno mejor. No les costará porque el bichito se vendía sólo.

Así que ya veis, no es tan difícil perder un rato por una buena causa, si nadie se hubiese ocupado, como parecía que estaba ocurriendo, el perro seguiría allí, o aún peor, estaría muerto en la cuneta de la carretera.

Unos tenemos más sensibilidad con los animales que otros, pero no es excusa para pasar de todo, si actúas, el dispositivo se activa y las cosas pueden tener solución, los servicios de emergencia están para muchas cosas, pero para que se pongan en marcha hay que avisarlos.

Así es que si alguna vez ves un perro que anda perdido, que corre peligro, o puede crear una situación peligrosa en una carretera, por favor, pierde un momento y llama a los servicios de emergencia, ellos sabrán qué hacer. Gracias.

Falsa seguridad

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En estos turbulentos momentos en los que vivimos actualmente, donde parece que ya nada es seguro, cuando los palos del “sombrajo” que soportaban nuestra modélica vida van cayendo uno a uno, cuando los trabajos dejaron de ser “fijos” o “indefinidos” para convertirse en “prescindibles”, cuando las viviendas dejaron de ser tesoros para convertirse en grilletes, cuando los depósitos y fondos de pensiones dejaron de ser buenas inversiones para convertirse en “arriesgadas” inversiones, cuando el sueño de trabajar y cotizar toda tu vida para conseguir una buena pensión de jubilación es cada vez más cuestionable.

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Trabajar para vivir. Vivir para trabajar. Trabajar para pagar.

De la película Tiempos modernos de Charles Chaplin (1936)
De la película Tiempos modernos de Charles Chaplin (1936)

Sistemizados desde pequeños, nos enseñan que hay que trabajar para ganar dinero con el cual poder vivir.

Cuanto mejor sea el trabajo, y más ganes, mejor podrás vivir.

Lo que no te explican, es a todo lo que has de renunciar para ello. Tiempo, voluntad, bienestar emocional y a veces hasta a tu dignidad.

Es fácil caer en la trampa de un trabajo seguro, por un sueldo cada mes. Unas vacaciones pagadas, una nómina con la cual poder comprar cosas a crédito. Pero esa situación es muy adictiva y cuesta mucho salir de ella. Seguir leyendo «Trabajar para vivir. Vivir para trabajar. Trabajar para pagar.»