Plan de jubilación

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Hace ya unos años que escribí sobre los productos financieros que los bancos ofrecen a los ahorradores. No creo que la cultura financiera en este país haya cambiado, pero sí ha aumentado la desconfianza hacia las entidades bancarias, y más visto lo visto. Seguir leyendo “Plan de jubilación”

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Monotonía y creatividad

Soy enemiga de la monotonía, sobre todo en el trabajo. Tener que hacer una y otra vez una misma acción repetitiva, acaba achicharrándome muchas neuronas. Por eso, cuando debo realizar ese tipo de tareas intento compaginarlas con otras actividades.

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By sfer

Estoy realizando un trabajo de escaneo de documentación y retoque de imagen, lo cual acaba siendo una acción monótona y repetitiva. Para no caer en el sopor, el aburrimiento, y mirar el reloj continuamente, y para saciar mi enfermedad crónica de aprovechamiento del tiempo, utilizo mi parte del cerebro que no necesita estar atento en la tarea en sí, para por ejemplo, escuchar música o un podcast.

La música te pone de buen humor, te trae recuerdos, te hace planear actividades y pasas el rato de una forma mucho más amena.

Los podcast son el mejor invento para romper con la monotonía. Me encanta conectarme a Ivoox, donde se pueden encontrar todo tipo de audios, de todos los temas posibles, para escuchar online o descargar.

Busco un tema, o me dejo llevar por los recomendados del momento y siempre encuentro algo interesante que escuchar. Entonces puedo seguir haciendo la tarea monótona y repetitiva al tipo que recibo estímulos que despliegan mi imaginación, mi curiosidad. Mi cerebro va acumulando información que despierta mi creatividad. Lo más curioso de todo, es que las mejores ideas, o inspiraciones las he tenido en momentos de “monotonía creativa”, realizando trabajos monótonos, en un viaje en tren, conduciendo o corriendo. Gracias a mi sesión monótona de hoy he descubierto webs tan interesantes como El millonario inteligente o Vivir al máximo

Practica la monotonía creativa!

 

 

Lunes, ¿lunes? Actitud y sistema

A veces un lunes fuera de lo normal sabe mejor que cualquier otro día de la semana.

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Estamos muy condicionados por los horarios que nos marca el sistema, parece que un lunes toca estar de mala cara, rezar para que  pase rápido, e irse a dormir pronto, olvidarse, ya queda menos para el fin de semana próximo.

Me repatea ese sistema, y aunque no estoy sujeta a un horario laboral de lunes a viernes, quieras que no, los horarios comerciales y de servicios, están sujetos a ese patrón.

Pero cuando un lunes, el primero después de que te cambien la hora, sí o sí al horario de invierno, lo cual te quita una hora de luz por la tarde, y eso viviendo en un pueblo de montaña se nota mucho. Pues eso, cuando un lunes, con esas premisas, te puedes permitir el lujo de no planearlo, de decidir de buena mañana, que irás haciendo, según salga, y te pones con una tarea. Llega mediodía,  y piensas que estaría genial salir a comer fuera, porque hace un día precioso, pero no sabes qué encontrarás abierto, y te acuerdas de aquel pequeño restaurante en aquel pueblo que dijeron que no cierran ningún día. Y vas y comes de maravilla, y resulta que te encuentras un montón de gente que ha tenido la misma idea que tú, y el del restaurante flipa, porque le ha dado fiesta a la camarera y no da abasto para servir todas las mesas, y eso que ayer se planteó cerrar el lunes…Después del café, das un paseo por las calles empedradas, tomas otro café en el casal del pueblo, te ríes con los últimos cotilleos del fin de semana que se comentan, vuelves a casa, y retomas de nuevo la tarea pendiente.

Qué buen lunes.

Os dejo con un TedTalk  inspiradora sobre la actitud por Victor Küppers. Disfrutadlo.

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Lo que quiero, lo que debo

Es frecuente encontrarse en la encrucijada de una decisión que te hace plantearte la duda que indico en el título del post. ¿Qué es lo que quiero, qué es lo que debo?

decisionSi tomas la primera premisa, qué es lo que quiero, debes llevarla hasta el final, sin remordimientos. Hago esto porque quiero pero luego no me como el coco, por las consecuencias.
Si tomas la segunda premisa, estás teniendo en cuenta algo externo y cercano que te influye, a lo cual no debes atacar ni reprochar por no haber podido hacer lo que querías, por su culpa.
La cosa va así. Al menos desde un punto de vista reflexivo, ordenado y civilizado.
La empatía, un término que define la capacidad de ponerse en el lugar del otro en una situación dada ayuda enormemente en el proceso de toma de decisiones, y es una buena ayudante en la resolución de conflictos, sean personales, relacionales o sociales.

Romper un plan previsto es algo que puede fastidiar, y mucho. Desde el momento en que creas la idea en tu cabeza: voy a hacer esto. Empiezas a imaginarte toda clase de situaciones y a crearte toda clase de expectativas. Comúnmente esto se llama “hacerse el cuento de la lechera”. Si la lechera se rompe, se rompe el hechizo, el plan, la expectativa.Pero hay que estar preparados para ello. Las causas de que el plan no se pueda llevar a cabo pueden ser muchas, pero en todo caso, si decidimos que el plan ya terminó, ya no se va a realizar, es mejor asumirlo, dejarlo ahí aparcado y a otra cosa. ¿Qué voy a hacer ahora que ya no voy a hacer aquello otro que tenía pensado? Y así creas nuevos planes, nuevas ideas y nuevas expectativas, porque el resentimiento, la culpa,  la nostalgia, el reproche…sólo te anclan en el pasado, es una manera de culpabilizar a otros para no asumir responsabilidades y una buena excusa: Es que no pude hacer aquello por culpa de esta persona.

A veces hay que pensar que si aquello no pudo ser, es que quizás no tenía que ser, y de todo hay que sacar nuevas conclusiones y sobre todo aprender porque para eso estamos aquí ¿no crees?

Cuidado con los ahorrillos de vuestros padres: Lo que se esconde tras la letra pequeña

No deja de sorprenderme el fenómeno de las letras pequeñas en cualquier producto que se vende. Recuerdo haber visto algún anuncio por televisión, sobre todo de coches, ofertas en telefonía o ADSL, donde unas letras minúsculas corrían a toda velocidad por la parte inferior de la pantalla por espacio de dos segundos. Siempre pensé que las ponían porque alguna ley les obliga a hacerlo, pero evidentemente dicha norma no les indica el cómo hacerlo.

Pero hay un tipo de productos que se llevan la palma en cuanto a “sinvergüencería” por su letra pequeña. Me refiero a los productos que ofrecen las instituciones bancarias.

Todos sabemos lo que grandes bancos, cajas y otras instituciones han hecho con la economía mundial. Numerosos artículos, estudios, investigaciones, incluso películas como Inside Job, nos advierten de las prácticas fraudulentas que ciertas empresas e individuos han llevado a cabo.

Pero a veces cuesta creer que tales prácticas se puedan dar ahí cerca, a la vuelta de la esquina, en la sucursal bancaria o el la caja de ahorros de toda la vida.

Actualmente muchas personas están sufriendo en sus carnes el gran timo de los preferentes. No voy a entrar en el tema ya que hay muchísima información en la red.

Pero ahora mismo, alguien puede estar firmando un contrato con un banco sobre un producto aparentemente atractivo, totalmente “garantizado”, con un interés razonable, y sin riesgo.

Esa persona X sale de la oficina del director con unas palmaditas en la espalda, tras recibir un trato “impecable” por parte del mismo, el cual ha tenido el detalle de preocuparse por su salud y la de su familia, con la sensación de poder confiar en él y en la institución que representa, y de que ha dejado los ahorros de su vida a buen recaudo.

De nada valen las advertencias del pesado de su hijo “Papá, el director del banco no es tu amigo, él va por objetivos y comisiones, y te venderá lo que le digan que venda con tal de poder conservar su culo en el asiento que tanto tiempo le ha costado conseguir”. Ni del “cuidado con lo que firmas, léete la letra pequeña, que tu firma está afirmando que estás de acuerdo con todo eso. No firmes lo que no entiendas”, etc.

Pero un día, esa persona X, escamada por lo que le han comentado unos amigos jubilados como él de que fulanito ha perdido mucho dinero que tenía en el banco, o de que no puede recuperar un “plazo fijo” que firmó hace unos años, y ante la sospechosa insistencia del director del banco de que acepte un nuevo producto financiero muy bueno que ofrece su banco, decide hacer caso por una vez a su hijo, y pide al comercial que le proporcione la información sobre el producto financiero para que pueda compartirla con su hijo, antes de firmar nada.

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Timos por Internet II: Suplantación de identidad

En febrero de 2009 escribí un post en este blog hablando sobre los timos por internet. La idea era la de advertir a los internautas sobre las practicas de estafa que llevan a cabo ciertos individuos sirviéndose de las webs de anuncios clasificados.

Como comentarios a dicho post, los visitantes han ido compartiendo sus experiencias, sobre las cuales se puede deducir que las prácticas de estafa no han disminuido, sino que se mantienen y cada vez usan métodos más sofisticados.

Al parecer la última tendencia en el tema por ejemplo de venta de vehículos es la de suplantar la identidad de un vendedor verdadero. Seguir leyendo “Timos por Internet II: Suplantación de identidad”