Y tú, ¿vas a hacer huelga?

Entiendo que hacer huelga significa dejar de hacer algo que puedes hacer normalmente, durante un tiempo determinado y como medida de protesta para conseguir alguna mejora.

Según esto caigo en la cuenta que hace tiempo que estoy en huelga de muchas cosas:

Huelga de pagar impuestos abusivos

Huelga de pagar multas injustas

Huelga de pagar facturones de luz

Huelga de trabajar para empresas miserables

Huelga de hacer horas extras no remuneradas

Huelga de rebajarme el sueldo por solidaridad con la empresa

Huelga de creerme lo que dicen los medios de comunicación convencionales

Huelga de hipotecarme porque es lo que hay

Huelga de comprarme un coche nuevo para aprovechar la ayuda del gobierno

Huelga de cambiarme de vestuario cada año según los dictámenes de la moda

Huelga de trabajar 40 horas o más a la semana, la gran parte del año

Huelga de tener tan sólo un mes de vacaciones

Huelga de trabajar toda la vida por una pensión a saber qué edad

Huelga de conformismo

Huelga de resignación

Huelga de hacer una huelga de agenda

Huelga de hacer una huelga promovida por charlatanes y oportunistas

Haciendo estas huelgas consigo mejoras físicas, mentales y económicas.

¿Por qué hacer una huelga sólo un día y porque lo propongan algunos, cuando hay tantos días y tantas razones por las que hacerla?

Pequeños gestos …

Estos días corre por muchos correos electrónicos un mensaje de convocatoria para “apagar la luz durante 5 minutos el 15 de febrero a las 22h”. No es que esté en contra de acciones de este tipo, al contrario, creo que en este país hay demasiada tomadura de pelo y abusos por parte de administraciones y grandes empresas, y poca acción social. Pero es que me parece algo tan minúsculo, de tan poca envergadura, que la idea no me acaba de decir gran cosa.

Creo que es necesaria la acción social, pero el proceso ha de partir desde el cambio individual. Hay acciones que se pueden llevar a cabo socialmente y que pueden tener una repercusión efectiva, como por ejemplo la “Denuncia contra el Estado español por el monopolio de las entidades de gestión” de la que hablé en un post anterior, recogidas masivas de firmas, etc. Pero hay tantas otras cosas que a nivel individual permitimos, que la situación me produce vértigo.

Se permite que los bancos y cajas “de toda la vida” cobren comisiones abusivas por la “pereza de cambiar de banco”, porque “en el fondo te lo acaban cobrando todos”, cuando no es cierto.

Se pagan cientos de multas al año, muchas de las cuales son ilegales. Simplemente por la pereza de no hacer un recurso ¿Crees que es necesario un abogado para redactar un recurso? Busca por internet, hay cientos de modelos y ejemplos. ¿Sabías que es ilegal que te tiren una foto de radar con flash de noche, que se puede recurrir? Sorprendente ¿verdad?

¿Sueles revisar tus facturas de suministros: agua, luz, gas, teléfono? Pues deberías hacerlo, suelen contener errores, dependiendo del mes y el consumo, y tienes todo tu derecho a reclamar por ello.

Y así cientos de “pequeñas injusticias” que ocurren cada día, y por las que no se hace nada. Pataleo, discusión en el bar, en casa o con los amigos, pero poco más.

Hay demasiada pasividad, somos demasiados cómodos, estamos demasiado sistemizados, y sobre todo muy ocupados, no hay tiempo para esas cosas. Y lo más triste, nos sentimos insignificantes ante la gran maquinaria burocrática de cualquier administración o gran empresa.

Pero somos clientes, y sin clientes no hay negocio, esa es la clave, no lo olvides. Como dice el eslogan, “los pequeños gestos son poderosos”

Así es que sí, está bien quejarse por la subida de la luz, pero seamos un poco más “malos malotes”, vayamos más allá. Sintámonos vivos, activos, que se enteren que estamos ahí. Sintámonos libres.

Para acabar una recomendación que inspira al cambio de actitud. La película V de Vendetta. Para todas las mentes inquietas, románticas e inconformistas, seguro que os dará pilas.