Cuidado con los ahorrillos de vuestros padres: Lo que se esconde tras la letra pequeña

No deja de sorprenderme el fenómeno de las letras pequeñas en cualquier producto que se vende. Recuerdo haber visto algún anuncio por televisión, sobre todo de coches, ofertas en telefonía o ADSL, donde unas letras minúsculas corrían a toda velocidad por la parte inferior de la pantalla por espacio de dos segundos. Siempre pensé que las ponían porque alguna ley les obliga a hacerlo, pero evidentemente dicha norma no les indica el cómo hacerlo.

Pero hay un tipo de productos que se llevan la palma en cuanto a “sinvergüencería” por su letra pequeña. Me refiero a los productos que ofrecen las instituciones bancarias.

Todos sabemos lo que grandes bancos, cajas y otras instituciones han hecho con la economía mundial. Numerosos artículos, estudios, investigaciones, incluso películas como Inside Job, nos advierten de las prácticas fraudulentas que ciertas empresas e individuos han llevado a cabo.

Pero a veces cuesta creer que tales prácticas se puedan dar ahí cerca, a la vuelta de la esquina, en la sucursal bancaria o el la caja de ahorros de toda la vida.

Actualmente muchas personas están sufriendo en sus carnes el gran timo de los preferentes. No voy a entrar en el tema ya que hay muchísima información en la red.

Pero ahora mismo, alguien puede estar firmando un contrato con un banco sobre un producto aparentemente atractivo, totalmente “garantizado”, con un interés razonable, y sin riesgo.

Esa persona X sale de la oficina del director con unas palmaditas en la espalda, tras recibir un trato “impecable” por parte del mismo, el cual ha tenido el detalle de preocuparse por su salud y la de su familia, con la sensación de poder confiar en él y en la institución que representa, y de que ha dejado los ahorros de su vida a buen recaudo.

De nada valen las advertencias del pesado de su hijo “Papá, el director del banco no es tu amigo, él va por objetivos y comisiones, y te venderá lo que le digan que venda con tal de poder conservar su culo en el asiento que tanto tiempo le ha costado conseguir”. Ni del “cuidado con lo que firmas, léete la letra pequeña, que tu firma está afirmando que estás de acuerdo con todo eso. No firmes lo que no entiendas”, etc.

Pero un día, esa persona X, escamada por lo que le han comentado unos amigos jubilados como él de que fulanito ha perdido mucho dinero que tenía en el banco, o de que no puede recuperar un “plazo fijo” que firmó hace unos años, y ante la sospechosa insistencia del director del banco de que acepte un nuevo producto financiero muy bueno que ofrece su banco, decide hacer caso por una vez a su hijo, y pide al comercial que le proporcione la información sobre el producto financiero para que pueda compartirla con su hijo, antes de firmar nada.

Seguir leyendo «Cuidado con los ahorrillos de vuestros padres: Lo que se esconde tras la letra pequeña»