Experiencia y sensatez

Supe de Leopoldo Abadía por casualidad, navegando un día por Youtube, di con una entrevista que le hacía Buenafuente donde hablaba de aquello de la “Crisis Ninja”, consulté su web y me pareció una persona muy maja, sincera, coherente, sensata y todas esas cosas que admiro de una persona.

Acabo de leer su libro “La hora de los sensatos”, y me ha entusiasmado tanto como me ha entristecido.

A decir verdad me he reído mucho, porque el desparpajo que utiliza este hombre al hablar y escribir es único y muy gracioso. Dice verdades como templos, y propone temas de “sentido común” pero el de verdad, no el que nos pensamos que tenemos cada uno como verdadero desprestigiando el de los demás. Es un tipo sabio, con experiencia de vida, esa que habría que valorar de verdad, y propone soluciones a los problemas actuales del país donde vivimos, que ya querría ocurrírsele a alguno de los que gobiernan de verdad.

Pero como he dicho también me ha entristecido. Por varios motivos. Porque creo que hemos perdido ese contacto con la gente mayor, con nuestros abuelos, esa gente que ha vivido toda una vida llena de experiencias, de cosas de las que podemos aprender, de historias que les encantaría explicarnos y que muchas veces no les dejamos que lo hagan por falta de tiempo, “porque no nos vuelvan a contar la batallita de siempre”, porque “chochean”, o porque nos pensamos que están en otra onda, que no nos van a enseñar nada. Y nos equivocamos, tenemos tanto que aprender.

Tuve la oportunidad de grabar en vídeo a mi abuela mientras me explicaba cosas de su vida. Nació en el 1917, lo que quiere decir que vivió Segunda República, Guerra Civil, exilio en Francia, postguerra y ahí sigue, con 93 años, alucinaciones y mucha medicación, pero encantada de que le pregunte por “su vida”.

A mi abuelo no le pude grabar. No me dio tiempo porque el cáncer se lo llevó rápido. Pero era un hombre al que le encantaba explicar sus historias, sus vivencias, y las que yo no recuerdo, las recuerdan sus hijos, así es que un día las tengo que recopilar.

Son personas con las que puede que no estemos de acuerdo en todo, incluso puede que en algo pensemos del todo lo contrario, pero si les dejamos hablar, dejando de lado nuestras opiniones y nuestros juicios, descubrimos un pedazo de historia real, de esa que no explican los libros. Y esa historia merece la pena tenerla en cuenta. Al igual que los indios norteamericanos o tribus antiguas hoy extinguidas, escuchaban a sus ancianos, respetaban su sabiduría y su experiencia de vida, deberíamos recuperar eso mismo con nuestros mayores.

Volviendo al tema del libro de Leopoldo Abadía, y a las sensaciones que me producía, me refería a que me alegra estar de acuerdo, incluso sentirme afín a esta persona que tiene la edad suficiente para poder ser mi abuelo, pero me entristece no poder a veces conectar o llegar a entender a gente de mi propia edad, o más jóvenes.

El pasado miércoles pasé un rato en la biblioteca pública de un pueblo cercano a donde vivo. Allí estaban sentados alrededor de una mesa tres hombres, de seguramente más de setenta años. Estuvieron un rato ojeando los periódicos del día, y luego empezaron una tertulia. Que si hay que ver lo que ha dicho este, que si así no arreglamos nada, que si hay que ver cómo anda lo otro…

Y pienso que si en la tele hiciesen programas de televisión mínimamente serios y educativos, en vez de sacar a gente mediocre diciendo sandeces, insultándose por deporte, y sin moderación alguna, dichos programas serían tertulias donde esos jubilados con criterio y sensatez que hay por el país, que son muchos y con muchas ganas de decir la suya, seguramente tendrían muchas ideas que aportar, algunas de las cuales nos podrían servir en nuestra cotidianidad, incluso en asuntos estatales.

Me alegra que gente mayor con experiencia aporte soluciones, pero me entristece que los que estamos en edad de ponerlas en práctica no lo hagamos, o no las tengamos en cuenta.

Recomiendo sinceramente el libro de Leopoldo Abadía, a jóvenes y a mayores, porque esa sencillez y humildad en su discurso debe hacernos reflexionar y actuar a todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s